La medida favorita de los analistas sobre la salud de la economía estadounidense proviene de los datos. Y, por el momento, las cifras parecen más o menos bien. La contratación ha disminuido, pero el desempleo no se ha disparado, la inflación no se está disparando (como se temía) debido a los aranceles, y el gasto del consumidor se mantiene notablemente bien. Entonces, ¿por qué la realidad se siente tan sombría? La economista Claudia Sahm es una experta (si no la experta) en las condiciones que presagian una recesión y cómo deberían reaccionar los responsables políticos como resultado. Es la creadora de la Regla de Sahm, un indicador de empleo supervisado por todos, desde los bancos centrales hasta los gigantes financieros mundiales. La Regla de Sahm dice que es probable que haya una recesión cuando la media móvil de tres meses de la tasa de desempleo nacional aumente en 0,5 puntos porcentuales o más, en relación con el mínimo de las medias de tres meses del año anterior. La ecuación de Sahm ha demostrado ser invaluable. Como observó JP Morgan, fue 100% precisa antes de la pandemia, remontándose a 1959. Ahí radica el problema: durante la pandemia, Sahm cree que las placas tectónicas de la economía comenzaron a moverse y no se han asentado desde entonces. Video recomendado El mercado laboral se ha comportado de forma extraña desde la pandemia. La campaña antiinmigración del presidente Trump ha reducido el número de trabajadores disponibles. Los empleadores se han mostrado reacios a contratar para nuevos puestos. El desempleo ha aumentado ligeramente, pero no está fuera de control según los estándares históricos. La contratación sigue siendo ajustada, en un entorno de baja contratación y bajo despido. En segundo lugar, las instituciones estadounidenses: los tribunales, el banco central, su fede
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